Piñera y la “Roja” ¿Cuál es el límite de la influencia mediática?

Publicado por Emilio José Ugarte el 14/01/2010 en Al hueso |Invitados |Lo más memorable

Esta semana supimos de la adjudicación de los derechos de transmisión de los partidos de la Selección Chilena de Fútbol a Chilevisión para el periodo 2011-2014. El millonario contrato firmado entre la ANFP y la estación privada de televisión contempla cifras cercanas a los 7 millones de dólares por partido jugado de local (850 mil dólares por encuentro). La oferta hecha por el “11” fue inalcanzable para sus competidores, por lo que son desde hoy los dueños indiscutidos de la “Roja” en TV abierta.

Más allá de lo insufrible que pudiera ser oír a Fernando Tapia comentando a la “Roja”, los voluntaristas y esforzados pero poco imaginativos relatos de Paulo Flores o las siempre inentendibles, lamentables e inoportunas “tallas internas” de cada transmisión deportiva de este canal, lo cierto es que hay cosas mucho más importantes que atender y que, por cierto, están pasando un tanto coladas. El canal Chilevisión es de propiedad de Sebastián Piñera Echeñique, actual candidato a la presidencia de la República y uno de los máximos accionistas de Blanco y Negro S.A., empresa concesionaria que administra los destinos del club más importante del país, Colo-Colo.

Gentileza de Ureta

Desde añejos tiempos pasados el fútbol ha constituido una irresistible herramienta a utilizar por los distintos poderes, instituciones e, incluso, corrientes culturales. En Chile, el ejemplo patético de Pinochet ofreciendo dinero para las últimas terminaciones del Estadio Monumental son un ejemplo a la vez picaresco –por todo el mito inútil que lo ha rodeado- y contundente –por la exposición mediática que lo acompañó- pero esto no quiere decir que tales prácticas hayan desaparecido. La enorme popularidad y peso de Colo Colo fueron advertidos por Piñera, que no dudó en comprar acciones cuando B&N hizo su estreno pasándose por cierta parte su hinchismo por Universidad Católica. Una primera muestra de la característica flexibilidad de posiciones del candidato de derecha, que la exhibió al votar NO en el plebiscito de 1988, apoyar la candidatura de Hernán Büchi en las presidenciales del año siguiente, ser opositor a la dictadura y aparecer pública y desgarradoramente pidiendo –no, exigiendo- el regreso del ex dictador desde su ¿secuestro? en Londres…

La compra de Chilevisión por parte de Piñera es un gesto inequívoco del interés del inversionista por los medios y su poder de atracción-distracción. A partir de ahora, el candidato de derecha es dueño de un canal completo, influyente decidor de los destinos del club más importante del país- del que ni siquiera es hincha- y de los partidos y goles de una de las Selecciones Chilenas más populares y simbólicas de la historia, liderada por un tal Marcelo Bielsa. Más influencia mediática, imposible.

Gentileza de Radio Bio Bio

Piñera es indudablemente un hombre de ideas democráticas, moderadas, lejanas a los postulados fascistoides de la pasada dictadura. Sin embargo, su calidad de inversionista o empresario ha estado permanentemente salpicada por polémicas debido a reiteradas irregularidades, a lo que debemos sumar la poco elegante característica del candidato de RN por aprovechar todos los resquicios del sistema para seguir enriqueciéndose, siendo incapaz de separar negocios de la política. Si a eso le agregamos que gobernará, de ganar las elecciones, con una derecha particularmente autoritaria, adicta al orden por sobre los derechos ciudadanos, renuente a los demandas laborales más básicas, cercana a los postulados más ultra conservadores de la Iglesia Católica, defensora de la intromisión del poder en la vida privada y fundamentalistamente neoliberal el panorama no es, sin duda alguna, muy auspicioso.

Si Piñera es lo suficientemente transparente debiera aclarar el rol que cumplirá el canal Chilevisión en su gobierno, más aún después de adjudicarse los derechos televisivos de la “Roja” y de una vez por todas separar la paja del trigo. De lo contrario las legítimas aspiraciones de un importante sector político del país quedarán manchadas por su insultante falta de transparencia y el poder mediático de la derecha será cada vez más abusivo. Y una democracia no puede darse el lujo de permitírselo.

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El autor: Emilio José Ugarte

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2 comentarios
  1. gonzalo

    Enero 14, 2010 a las 17:27

    Piñera no sera presidente y cuando asi sea le diremos lo mismo que Marasona le dijo a los periodistas despues de la clasificacion de Argentina al mundial ” que la siga…”

  2. Emilio José Ugarte

    Enero 14, 2010 a las 18:43

    Albertoconcejal: Una de dos: o estás convencido que a Piñera no se le puede criticar o piensas que las críticas al inversionista sólo se le pueden hacer a través de los medios oficiales. Estoy en todo mi derecho a criticarlo, puedes compartir mis críticas o no, pero decir que la columna está más para un medio como La Nación refleja tal vez -en esto sólo especulo- tu falta de entendimiento de eso que llaman “diversidad”… Por lo demás, la influencia que ejerce TVN no es mayor a la de Canal 13 o El Mercurio y si piensas que TVN es un canal “concertacionista” creo que estás un tanto errado. No hay nada más políticamente correcto que “el canal de Chile”…





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