El arte de los que saben cabecear un balón

Publicado por JM el 07/05/2009 en Hasta la cocina

Qué cosa más bella es ganar un cabezazo. Saltar entre varios e imponer ese testazo salvador que expulsa el peligro de tu área o, por el contrario, para generar terror en el arco rival. Y si bien son distintas escenas, la emoción es la misma. “Es como una cachetada”, me dijo una vez un amigo mientras discutíamos si era mejor hacer goles o defender con la cabeza. “Da igual, porque te la encajaron y listo”, decía. Y en realidad tiene razón.

La sensación de estar en el aire, suspendido por más tiempo que tu rival, manejando el tiempo y distancia, para lograr sacarle centímetros de diferencia a tu contrincante, es algo que no tiene comparación.

He tenido la suerte de ver expertos cabeceadores, jugadores profesionales, amateurs y de verdad –que no son más que una mezcla de los dos anteriores– que eran verdaderas odas al cabezazo. Tipos capaces de pegarle más fuerte a la pelota que con las piernas, como si sus cabezas tuvieran vida propia y una musculatura hiperdesarrollada.

De pendejo, sabiendo que mi estatura de poco serviría para jugar fútbol si no cabeceaba como la gente, practicaba con una pelota de tenis. No sé cómo no termine con tortícolis o una lesión más grave, porque puta que era difícil darle a esa pelota. Era liviana y costaba darle dirección. En realidad, era lo único con lo que podía practicar porque si lo hacía con una pelotita de plástico, probablemente me hubiese sacado una vértebra o uno de esos huesos que están en el cuello y te afirman la columna.

Con mis hermanos pasábamos la tarde entera tratando de darle dirección a la pelota en el patio. Horas enteras, tardes, semanas cabeceando pelotitas de tenis para cabecear como la gente y creo que lo logramos.

No seré Zamorano o Pelé, pero cuando juego, me marcan cuando ataco y los delanteros enemigos se alejan de mí cuando esperan el corner o el tiro libre.

Me he topado con animales de casi dos metros que no son capaces de saltar. Me hago la América quitándoles balones. Me paro tres pasos atrás del gigante, calculo el salto y paf! De nada salgo, le quito el balón y de paso le dejo un cariñito, por imbécil.

He visto a tipos cabecear de maravillas, como también he visto a otros medios locos, capaces de poner el cráneo hasta para trancar. El último exponente de esta suicida categoría es el paraguayo José Domingo Salcedo. ¡Este guaraní se tira de cabeza a trancar la pelota! Yo me imagino al rival cuando ve la cabeza sudada de este volante lanzada sin aviso a los pies para quitarle la pelota. Menos mal que el Monumental tiene un pasto decente. No sé si hará la misma jugada en el Luis Valenzuela Hermosilla o en la cancha de Defensa y Justicia.

En fin, muchos dicen que jugar con el pie es un talento, pero les aseguro que hacer algo similar con la cabeza es algo que pocos pueden, sólo algunos temerarios y amantes del aire pueden describir la sensación de ser, al menos por dos segundos, el más grande, el más alto en una cancha de fútbol.

Bookmark and Share

« ||| »

Tags:  , , , , ,
El autor: JM

Deja tu comentario

3 comentarios
  1. Dalia María

    Mayo 9, 2009 a las 07:24

    Holaa mi estimadoo!! Muy buen post eh? Me hizo recordar que en la prepa metí un gol de cabeza, pero al ver tanta técnica en lo que describes, más bien diría que mi gol fue una casualidad, sólo salté y le atiné jajaja…
    Qué gusto leerte, y ohh justiciaa: Ericksson se fué, tus porras chilenas sirvieron jaja. Sólo que ahora Aguirre parece estar obsesionado con la defensa de nuestro América, quizá se le olvida que no ha podido figurar en los últimos torneos y esté a un paso del descenso… en fin.. por aquí andamos…

    un abrazooooo!!!!

    (cuántas cualidades obtuviste aquella vez del msn?)

  2. CALIGULA

    Mayo 11, 2009 a las 15:59

    Buen post JM.

    Debo decir que hay que tenerlas bien puestas para saltar a cabecear en un área.

    Me recuerda el día en que por necesidad de mi equipo tuve que abandonar mi puesto (5) para tomar el de líbero (2).

    Partido cerrado, 0-0 y pelea en cada pelota.

    Minuto 91, centro a nuestra área y Calígula, suspendido en el aire, asoma su cabeza unos centímetros mas que el delantero desaforado para rechazar.

    Hete aquí que el árbitro vio una infracción que hasta el día de hoy me pregunto de donde sacó.

    Penal. Me cobró penal por cargar al rival!!!!!!!! Injusticia.

    0-1 y pitada final.

    Imaginate el vestuario.

  3. JM

    Mayo 12, 2009 a las 08:05

    @ Dalia Maria, da lo mismo si son de suerte, goles son goles y valen por igual.
    Felicitaciones por lo de Erikkson, ese pobre hombre es fruto de la globalización, que cresta hacía un sueco en México, nadie lo sabría responder. Ahora con el Vasco Aguirre la cosa comenzará a mejorar, pero tienen que darle tiempo.
    Saludos.

    @ Caligula, yo juego de líbero (3 en Chile) y tengo la suerte que nunca me han cobrado esos penalcitos por cargar al atacante.
    Eso es lo terrible de los defensas. No tenemos margen de error, cualquier error del arbitro nos caga.
    Y hablando de árbitro ese señor de Baldassi nos la tiene bien grande… para que decir a los uruguayos…

    Saludos.





Additional comments powered by BackType


© 2009 - Idiota... por la pelota es un proyecto de Punx | Desarrollado por ColorPicker | Sostenido por WordPress